martes 18 de agosto de 2009

Miel Fabus



¡Y nos vamos de feria! esta ha sido nuestra presentación en sociedad, la oficial, la puesta de largo, como cuando uno se hace mayor. Mucho hay detrás de este bote, y del proceso para que llegue a ser como es. Y este es el resultado...


Ahora ya estamos a disposición de quien quiera comprar la miel de nuestras "niñas" para poder disfrutarla, como hemos venido disfrutándola en "petit comité" nosotros.

jueves 6 de agosto de 2009

Condiciones para ser apicultor, por Narciso José de Liñán y Heredia

1ª Afición al campo y a las abejas.

2ª Instinto de observación, y por lo tanto, paciencia.

3ª Dominio sobre los nervios.

4ª Poca pereza para trabajar, y salud para aguantar el trabajo.

5ª Tranquilidad para soportar los fracasos durante el aprendizaje, y después.

6ª Resignación ante los picotazos, no provocando una serie de ellos con aspavientos, carreras o manotazos.

7ª Interés por aumentar sus conocimientos, pero con cautela para las novedades y prudencia para los ensayos

8ª Paciencia para el aprendizaje, comenzando por pocas colmenas, y no aumentándolas, hasta dominar el manejo de las que hayan servido para la iniciación.

9ª Modestia para sustraerse a la manía de inventar, pues puede ocurrir que la novedad la conociesen los egipcios, o que sea una nueva inutilidad.

10ª Adquiridas las nueve condiciones anteriores, constancia para mantenerlas.

(HD, Año XXIX, Abril 1935, num. 8)

lunes 1 de junio de 2009

Decálogo de utilización de la miel en el Camino de Santiago

Refrescante:
Se prepara poniendo en 1 litro de agua fría 6 cucharadas de miel. Se disolvía agitando con firmeza y estaba listo para tomar durante el día de peregrinación. En la Ruta de la Plata, se mezclaban tres partes de agua, una de vino tinto y 10 cucharadas soperas de miel.

Quemaduras de la piel debido a la exposición al sol u otras causas:
Se mezclan dos cucharadas de miel con una de aceite de oliva. Se aplica cubriendo bien la superficie de la piel quemada, 3 o 4 veces al día. Seguir con la cura hasta que la piel esté recuperada. Se utilizaba además para prurito anal, para irritación de la piel y para grietas de pies o manos.

Auxilio para resfriados y catarros:
Poner 250cm3 de agua a punto de ebullición. Se exprime un limón pequeño y se vierte sobre el agua. Añadir dos cucharadas de miel y revolver bien. Tomarlo lo más caliente posible y sudar bastante bajo la manta.

Tratamiento para el dolor de muelas:
Poner una cucharada sopera de semillas de lino molidas y dos cucharadas de miel. Revolver bien y queda listo. Tomando la mezcla con el dedo, se friccionan las encías. Se debe hacer varias veces al día, especialmente antes de acostarse. Si la muela o diente está malo, lo más pronto posible acudir al especialista.

Para escoceduras genitales de las ingles y anales:
Se empleaba la miel pura directamente sobre las partes afectadas 2 o 3 veces al día, sobretodo por la noche, al terminar la peregrinación diaria.

Tratamiento de gota:
Se aplica la miel directamente sobre la parte afectada, extendiéndola sobre ella y efectuando un suave masaje. Después se cubría con una gasa y un trozo de lana. Repetir la aplicación 4 o 5 veces al día. También se empleaba para el reuma.

Reconstituyente y estimulante:
Se preparan 2 partes de miel por 1 de moras. Se empleaba para reponerse del agotamiento y como estimulante. Poner a hervir la mezcla hasta que engorde y tome la consistencia de jarabe.

Quemaduras producidas con fuego, aceite o agua hirviendo:
Se pone en una taza la yema de huevo y se le añade 3 cucharadas de miel. Lo mezclaban hasta lograr una pasta homogénea y se aplicaba directamente sobre la parte afectada por la quemadura. Se repetía 4 veces al día.

Picadura de abeja, avispa u otros insectos:
Solían aplicar miel sobre la picadura varias veces al día, procurando siempre quitar el aguijón.

Vómitos, mareos y falta de apetito:
Se toman 20 gramos de hojas secas de hierba luisa (lippia triphilla) y se hace una infusión (30 minutos) con ellas en un litro de agua. Colar, añadir una cucharada de miel y tomar en tres tazas, una en ayunas, otra por la tarde y la última por la noche.

La miel en el Camino de Santiago


Una vez más, fruto del flujo generado por el Camino, se ha producido durante muchos siglos un enriquecimiento mutuo. En algunos pueblos fue costumbre sacar a los enfermos a los caminos para que los sabios y precavidos caminantes les sanaran con sus remedios, ya que traían consigo hierbas medicinales, aceites y ungüentos preparados para utilizar si enfermaban. Igualmente, por las gentes que vivían en el Camino, se prestaba auxilio a los peregrinos que enfermaban o tenían alguna dolencia, a través de la red de albergues, hospitales y hospitaleros del Camino.

Existen una serie de remedios naturales que los peregrinos fueron haciendo suyos para prevenir o aliviar los males o enfermedades, que pudieran aparecer a lo largo del peregrinaje hasta la tumba del Santo Apóstol.

Algunos de estos remedios incluían a la miel, la cuál, con diferentes orígenes florales, se producía en el Camino de Santiago o en las regiones de procedencia de los diferentes peregrinos. Existen diversas variedades de mieles dependiendo de las zonas del recorrido (tomillo, mielato de encina, espliego o lavanda, brezo...). La más común es la miel de milflores.

Los antiguos peregrinos emplearon la miel durante siglos como estimulante curativo de ciertos males y también como refrescante en las largas caminatas de su peregrinación para ganar el jubileo.

Consejo al peregrino:

Adquirir directamente la miel al apicultor. Además de conocer a estos “personajes tan curiosos”, se les puede preguntar por el entorno natural de dónde procede la miel y nos pueden dar algún consejo sobre sus cualidades. La certificación ecológica es una garantía, siempre cuando esté respaldado por un organismo certificador.Debemos averiguar si la miel proviene de la última cosecha, para poder disfrutar de todas las propiedades de la miel (los calentamientos en el proceso de envasado o las mieles viejas pierden muchas de sus propiedades, y al final sólo tomaríamos azúcares).

lunes 2 de marzo de 2009

Cómo se recoge la miel. Parte 3


Una vez que los panales, están preparados se colocan en el extractor, que por centrifugado hace que la miel salga de las celdillas, cayendo a la parte inferior del mismo. Entonces se recoge y se trasvasa a los filtros.

Esta es la parte inferior del extractor. Como vemos en la imagen, la miel no sale del todo libre de impurezas, sino que sale mezclada con cera o restos de abejas.






Se hace el trasvase a los maduradores, que cuentan con un filtro en la parte superior. La gravedad vuelve a hacer su trabajo entonces, dejando caer sólo la miel y dejando las impurezas en el filtro.
Por si esto fuera poco, y como la gravedad a veces necesita su tiempo, la miel debe reposar en estos recipientes antes de ser pasada a los botes para su consumo.














La miel pesa más que cualquiera de los elementos con los que ha podido ir mezclada, de tal forma que al cabo de un tiempo, las impurezas, o simplemente las burbujas de aire, han subido a la parte de arriba, quedando la miel lista para envasar.

martes 24 de febrero de 2009

Cómo se recoge la miel. Parte 2

Una vez que están los panales en la sala de extracción se procede al desoperculado. Cuando las abejas llenan las celdillas de miel, y ésta ha madurado,le ponen un especie de tapadera para conservarla, son los opérculos. Para su extracción por centrifugado se debe retirar esta cubierta, para que la miel salga. A este proceso se le llama desopercular.

Aquí se puede ver un panal con opérculos, y uno ya desoperculado debajo.



A veces, la miel está mezclada con el polen. En la foto de abajo, se puede vez la oscura miel de otoño (de mielada de encina) mezclada con distintos tipos de pólenes, que van desde el color blanco ceniza, al naranja más vivo, dependiendo del origen floral del mismo.


Debido a esta mezcla de celdillas dedicadas a guardar uno u otro tipo de alimento, las mieles contienen más o menos cantidad de polen, ya que al centrifugarse, salen también restos de polen.

domingo 1 de febrero de 2009

Cómo se recoge la miel. Parte 1

En esta entrada vamos a explicar un poquito cómo se produce el milagro de que la miel termine metida en botes en nuestra casa, para poder disfrutar de este regalo de la naturaleza todo el año.

Primero nos acercamos al colmenar, en el que seleccionando un día favorable para ello, empezaremos a revisar las colmenas.

Este colmenar parece perfecto, el día es apacible, las abejas están tranquilas, coinciden la luna y las constelaciones, con lo que vamos a ello.

Empezamos abriendo las colmenas y revisando los cuadros que pueden tener más miel. Si sólo están llenos de néctar no los recogemos, ya que supone que la miel tiene demasiada humedad y podría estropearse.

Sólo buscamos en la parte superior de la colmena donde guardan la miel que les sobra, en la parte de abajo además de la miel y polen, tienen la cría y allí es donde vive la reina. Así que, con el fin de no molestar más que lo imprescindible revisamos los cuadros del alza nada más.

Vestidos con la indumentaria suficiente, no es necesario ahumador para no tener problemas con ellas. Los días favorables para trabajar las abejas son dóciles, sólo hay que estar un poco atento al ritmo de la vida.


Se van poniendo los cuadros en una caja cerrada por abajo, así si cae algo de miel, se vuelve a llevar al colmenar para que ellas lo limpien y no desperdiciar nada. Estas cajas se transportan hasta la sala de envasado, el trabajo de campo ha terminado aquí.